Sin duda un homenaje a la piedra es lo que hace esta bella ciudad medieval, un homenaje a la Historia que paró el reloj entre sus murallas y que volvió a conquistarme aquel día de mayo cuando paseaba por su laberinto de calles junto con la mujer que quiero, que hace de la vida algo extraordinario y que convierte lo cotidiano en especial.
Os recomiendo la visita a este lugar encantado, por supuesto en buena compañía.

